| Estimados visitantes: Desde estas páginas nos complacemos en invitarlos a que conozcan, según nuestra humilde opinión, el mejor lugar de la tierra. Obviamente, siempre aquello que consideramos lo mejor, en cualquier circunstancia, es el resultado de una confabulación entre lo objetivo y lo subjetivo. A los seres humanos, inevitablemente, el alma nos guía por caminos a los que a veces la razón no se resigna. Les estamos hablando de Piriápolis. Curioso nombre, pensarán uds., y efectivamente lo es. Digamos que el hombre que inició el proceso fundacional de la ciudad – un emprendedor feroz- entendió que las ciudades no se firman como los cuadros o los libros y encontró el mejor modo de exponer su rúbrica: directamente la llamó la CIUDAD DE PIRIA. |
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| La posteridad ha cargado a don Francisco con una serie de mitos que naturalmente se trasladaron a la ciudad, y ahora está ella navegando entre recorridos inciertos de alquimia, de energías terrenales, de polos magnéticos, como sombras entrañables de una historia. A esta altura uds. querrán saber un poco más. Que les digamos qué conocer, qué lugares visitar, cómo aprovechar el precioso tiempo de las vacaciones. Ojalá tengan la oportunidad de conocer Piriápolis a través de todo lo que esta ciudad tiene para ofrecerles con el condimento del amor que le profesamos quienes aquí vivimos, que cuando estamos lejos, buscamos con los ojos clavados en otros horizontes, en otros finales de mar, intentando que la caída del sol se parezca aunque sea un poquito a aquellas que nos cautivan desde la rambla. A modo de extracto de orientación, agéndense algunas cosas imperdibles: 1- El cerro San Antonio es bueno para el viento. Sobre todo de noche. Miren hacia el Oeste y reparen en cómo la punta de Playa Grande y más atrás, la de Proa al Mar, con la bahía de Playa Hermosa en el medio, hacen un cordón de luces que representan la parte superior de un corazón. 2- La cima del Cerro del Toro es buena para desentrañar el horizonte. Miren hacia el Sur apoyados sobre las rocas más cercanas al cielo e intenten descubrir o imaginar el destino de los barcos en el horizonte. 3- El Cerro Pan de Azúcar es el lugar donde se inventó el silencio. Suban a la cruz y descuelguen las orejas por las pequeñas ventanas de hormigón para no escuchar nada. 4- Punta Fría es ideal para besar –discúlpennos este rapto de intimidad, pero es así- En todo el mundo no existe un lugar donde ustedes se paren, miren las gaviotas, miren las barcas de pesca, reparen en la inmensidad del agua (ni qué hablar si hay tormenta) y les vengan unas ganas tan demenciales de besar. De besar profundo, como si fuera la primera o la última vez. 5- San Francisco, Punta Colorada y Punta Negra fabrican paz desde tiempos inmemoriales. Habría varios en esta tierra, que deberían venir a aprender de paz en estas playas. Venir a convivir con ellas. A aprender de ellas y de su paz después de tantos ciclos de horrores que nos ha tocado en suerte a la humanidad. 6- Al entrar en Punta Colorada participen también de un acto de solidaridad zoológica. Una persona que desespera por la sobrevivencia de la fauna marina. Recoge animales malheridos por la naturaleza o la depredación, los cura, les da ánimos y los retorna al mar. Usted puede verlos mientras se reponen en la reserva. 7- Tomen la ruta hacia Pan de Azúcar, miren los muros pintados, enférmense de tanta sierra en la ruta 60, desanden la ruta 10 hacia Playa Verde, Las Flores, Bella Vista, Solís y después nos cuentan. 8- Un último consej la geografía adquiere un sentido distinto cuando se puebla de historias. Conozcan las del mejor lugar de la tierra hablando con la gente. No se pierdan la oportunidad con uno y cada uno de los locatarios. Déjense llevar y cuando vean que sus ojos toman alguna dirección, que miran hacia algún lugar, no sigan esa dirección, mire lo que esos ojos están reflejando. Es el único modo de descubrir tanta pasión. Una vez un sabio dijo “todos los momentos, los buenos y los adversos, exigen preparar el corazón”. Y tuvo razón. Ustedes, estimados visitantes, apronten el suy van a conocer Piriápolis, el mejor lugar de la tierra. Y al estar aquí, pónganse en contacto con nuestra gente, para que entre mejillones y vino blanco podamos contarles historias viejas. En ese momento, ustedes podrán hablarnos de su Piriápolis. Es decir, aquel lugar que uds. más quieren. Afectuosamente La Comisión Directiva del Centro de Hoteles y Restaurantes de Piriápolis, quienes tomamos y adaptamos muy libremente, un texto de un piriapolense brillante: Claudio Invernizzi. |